El Libro de Boba Fett: Este no es el Fett que me habían prometido (II)
ESTE NO ES EL FETT QUE
ME HABÍAN PROMETIDO
(O cómo pedir un Boba Fett de Lucasfilm/deMarca y recibir un Boba Fett de Disney/AliExpress)
Capítulo II
· Las Tribus de Tatooine ·
Voy avisando, así de entrada, sin anestesia ni vaselina, que este es el episodio de las poses y los clichés de guion.
Nuestro segundo episodio comienza con el masilla Mirada Intensita (si no sabéis quién es, ya podéis ver la entrada anterior del blog) cantando La Traviata. El Asesino de la Orden sobre la cual se dice que sus miembros "no temen a hombre alguno" canta de plano acerca de quién los ha contratado... tras amenazarlo Fennec con un rancor inexistente... y que en un gran cliché, cuando se abre el portón del rancor, solo asoma una rata.
De modo que Fett decide ir a ver al alcalde y dejarle las cosas prístinas, que eso de que le manden asesinos a él, como que no. Pero el jodido ithoriano se carga al masilla, dice que la cosa no va con él y que Fett busque respuestas en el saloon, del cual me doy cuenta que no he mencionado que se llama “Santuario” y la madame... ¡es una twi’lek! —que cosa más rara—. Pues la susodicha madame le avisa que los primos de Jabba reclaman para sí el puesto de Daimyo y... en una impecable coincidencia de guión, aparecen precisamente en el momento en que se los menciona. Un Igor de Terry Pratchett se desmayaría de orgullo laboral, la verdad.
Los dos hutts, que para ende son mellizos (hermano y hermana) van de sobraos —que uno ya puede cuando es hutt y encima tiende a secarse el sudor con una especie de conejo alienígena— y le sacan a Fett hasta unas escrituras... que él se pasa por el forro, claro.
| No me mosquees que te destruyo... |
Así que, tras una velada amenaza por parte de los mellizos —ambos hutts me recuerdan mucho a Gorga y Anachro, que aparecían en la serie de comics de Boba Fett Cuando la gorda cuelga— y una mirada toda chunga —de esas que sabes que van a acabar mal— por parte de Krrsantan, Fett se vuelve al templo B’omarr donde tiene su guarida, a hacer de patito y así meternos de lleno en un flashback con los Tusken, que durará hasta el final del episodio.
Ya en el flashback, aderezado con pose tras pose de Fett, los Tusken enseñan a Fett a usar el Gaderffii —o bastón Gaffi— en una escena tan trillada a lo largo de la historia cinematográfica que sabes a cada paso qué va a suceder a continuación. Y aun así, está mejor llevada la acción que lo que hizo Robert Rodríguez en el primer capítulo.
Entonces, cuando te esperas que aparezca en lotananza un dragon Krayt —por el sonido que resuena en nuestro televisor— y que Fett se lo cargue a mamporros, o que el dragón arrase a la tribu —que todo puede pasar en este mundo—, pues va y aparece un tren deslizador.
Entonces, cuando te esperas que aparezca en lotananza un dragon Krayt —por el sonido que resuena en nuestro televisor— y que Fett se lo cargue a mamporros, o que el dragón arrase a la tribu —que todo puede pasar en este mundo—, pues va y aparece un tren deslizador.
Esta debe ser de las pocas sorpresas que hay a lo largo del capítulo, la verdad...
Como decía, aparece el tren, desde donde los pyke que lo ocupan abren fuego contra los Tusken según cruzan su territorio, en un claro un reflejo de lo que hacían los viajeros de los trenes que atravesaban el Oeste norteamericano: disparar sobre búfalos e indios, diezmándolos indiscriminadamente solo porque podían hacerlo. Y en este caso, los pyke pueden, y de sobras; no en vano son uno de los grandes grupos criminales de la galaxia, famosos por el tráfico de especias y que ya aparecieron en Solo: Una historia de Star Wars, pelicula denostada y que, aunque fue un quiero y no puedo, tan poco estuvo tan mal... sobre todo si la comparamos con otras cosas como la última trilogía.
| Pose típica de clamar venganza |
Tras pasar el tren, los Tusken incineran a sus muertos —me sorprende la cantidad de madera que consiguen a lo largo de esta serie dado lo desértico de Tatooine— y Fett decide acabar con los pyke y su tren. Tras ver pasar
a escasos metros del grupo de Tusken a los moteros nikto que aparecieron en el primer episodio —mira que el desierto es grande,
pero todo transcurre en un sitio muy pequeño— habla con el jefe Tusken al igual que hablaba la caballería con los indios de aquellas pelis viejunas de vaqueros: mediante signos acompañando las palabras —mas western old style no se puede, eso hay que reconocerlo—. Así que pide un rifle y un gaffi, y para allá se va, a por los moteros.
| La Estacion de Tosche en ANH y TBBF |
¿Y quiénes son Fixer y Camie, os preguntaréis si no sois tan jodidamente frikis de Star Wars como un servidor?
Pues Camie Marstrap y Laze "Fixer" Loneozner son los amigos de la infancia de Luke, que podían verse en el rodaje original —posteriormente eliminado— de Una Nueva Esperanza. La pareja solia parar en la Estación de Tosche, ya que Merl
Tosche, el dueño, apenas aparecía por allí y Fixer era el encargado.
Y, como no, hay que enseñar a esos Tusken, que nada más ver las motos se han puesto a despedazarlas al igual hicieron con el deslizador de Luke los que aparecen en Una Nueva Esperanza. Porque puede haber muchas y distintas tribus de Tusken, pero la ecología chatarreril de Tatooine siempre prevalece: los Tusken en lo alto de la cadena, descacharrando y desmontando, y los jawas en lo bajo, rapiñeando y montando. Es el ciclo de la vida de Tatooine.
Ya en el asalto al tren, llama poderosamente la atención que los Tusken, que antes no eran capaces de acertarle a un bantha a diez pasos, ahora son capaces de cargarse a los pykes, que solo asoman medio cuerpo por las ventanillas de los vagones y que van dentro de un tren que se desplaza a toda pastilla. Y no fallan una los jodidos Tusken.
Pero vamos, que abordan el tren, saltando de vagón en vagón para llegar a la máquina —otro cliché más—, pegandose con los pykes que les salen al paso. En... —¿a que no lo adivináis? ¡Sí! Otro cliche más (y ya van...)—... la supertusken que enseñó a luchar con el gaffi a Fett entra en un vagón y va acabanco con todo pyke que se le cruza por delante para salvar el culo a Fett y al resto de los Tusken, que están recibiendo lo suyo. Y, mientras, el droide loco que pilota el tren le va imprimiendo cada vez más velocidad al cacharro.
La rama le vale a Fett para tallarla y convertirla en un gaffi, en medio de un escenario sacado tal cual de una ilustración de McQuarrie; y, contrariamente a lo que lleva creyendo todo fan desde hace más de cuarenta años, los Gaderffii no solo están hechos únicamente de chatarra, sino también con partes de madera. O, al menos, los de esta tribu.
El episodio acaba con Fett bailando con los demás Tusken alrededor de una hoguera (nuevo cliché de las pelis de indios y vaqueros), en una mezcla de haka polinesia y baile nativo-americano.
Volvemos a tener un episodio que cuenta bien poco —parece que, si no hay sorpresas más adelante, Favreau como guionista en solitario va justito—, aunque las secuencias de acción están bien traídas, a diferencia de Rodríguez. Y el episodio está tan cargadito de clichés que las escenas acaban por ser tan predecibles que diluyen el tono general.
| Fixer y Camie en segundo plano, tras Luke y Biggs |
| Fixer y Camie en El Libro de Boba Fett (TBBF) |
Volviendo al capítulo, como no podía ser de otro modo, Fett apalea a los moteros —no puede faltar el cachiporrazo en las pelotas a uno de los moteros, ni el trago de licor de Fett al acabar con ellos para completar el cliché— y luego les roba las motos jet para dárselas a los Tusken.
| El Ciclo de la Vida en Tatooine |
Resulta simpatico —pero predecible para un fan de Star Wars— que cuando les enseña a usarlas, hay un guiño a cierta escena con un ewok y una moto jet en El Retorno del Jedi.
Ya en el asalto al tren, llama poderosamente la atención que los Tusken, que antes no eran capaces de acertarle a un bantha a diez pasos, ahora son capaces de cargarse a los pykes, que solo asoman medio cuerpo por las ventanillas de los vagones y que van dentro de un tren que se desplaza a toda pastilla. Y no fallan una los jodidos Tusken.
Pero vamos, que abordan el tren, saltando de vagón en vagón para llegar a la máquina —otro cliché más—, pegandose con los pykes que les salen al paso. En... —¿a que no lo adivináis? ¡Sí! Otro cliche más (y ya van...)—... la supertusken que enseñó a luchar con el gaffi a Fett entra en un vagón y va acabanco con todo pyke que se le cruza por delante para salvar el culo a Fett y al resto de los Tusken, que están recibiendo lo suyo. Y, mientras, el droide loco que pilota el tren le va imprimiendo cada vez más velocidad al cacharro.
En resumidas cuentas, y como era de suponer, al final detienen el tren y se produce una escena reminiscencia de aquella de la película Lawrence de Arabia en la que los beduinos asaltan un tren turco; impresión que queda afianzada con el concept art del final del capítulo.
Una vez en el campamento Tusken, durante una reunión en la tienda del jefe, le ofrecen a Fett un lagarto-guia —que viene a ser lo mismo que el peyote aunque más asqueroso— y que le produce una visión que no voy a relatar aquí.
De mañana, Fett vuelve al campamento... con una rama.
Por lo que se ve, la visión había tenido su parte de realidad y lo había hecho andar por el desierto. Bueno, la visión no; el lagarto–guia. Y es que Fett, esa noche, había sido el Mazinger de los Gigatrón, pero con un lagarto en vez de un japonés en el cerebro para controlarle.
La rama le vale a Fett para tallarla y convertirla en un gaffi, en medio de un escenario sacado tal cual de una ilustración de McQuarrie; y, contrariamente a lo que lleva creyendo todo fan desde hace más de cuarenta años, los Gaderffii no solo están hechos únicamente de chatarra, sino también con partes de madera. O, al menos, los de esta tribu.
Así, con el gaffi, Fett es aceptado como miembro de pleno derecho de la tribu y, aquí, se reitera la imaginería de Lawrence de Arabia al ser vestido, más o menos, como un Tusken (o como Rodolfo Valentino si fuese Tusken, pero en negro). Con mucha pose otra vez, eso sí...
| ¡Quietos paraos, que toca pose! |
El episodio acaba con Fett bailando con los demás Tusken alrededor de una hoguera (nuevo cliché de las pelis de indios y vaqueros), en una mezcla de haka polinesia y baile nativo-americano.
Y sanseacabó.
Resumiendo:
1)
En modo flashback Fett asalta un tren de los pyke que cruzaba el Mar de Dunas y se granjea a los pyke como enemigos.
2) En modo presente, los Mellizos le amenazan y Krrsantan se deja ver.
¡Ah! Y en todo el episodio, Fett tampoco ha matado directamente a nadie. Tan solo palizas y tirar a gente de un tren.
Mira tú... que al final va a resultar ser un Princeso...
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